Crisis de lactancia - Segunda parte

11.06.2019

Las crisis de lactancia durante el primer año de vida del bebé, son en realidad momentos de ajuste de la producción o de muestra de descontento por esos pequeños cambios en la manera en la que la leche sale del pecho.

Ahora bien, ¿Qué pasa luego de los doce meses?

Ante todo, nos vamos a encontrar con una mujer que seguramente ya está escuchando hace rato que "debería" destetar, o que su hijo/a ya es muy grande para seguir tomando teta.

Además, la alimentación complementaria ya está instalada en la vida del bebé, y aparecen otras dudas con respecto al amamantamiento.


  • Al año: Suele darse una pérdida de interés del bebé por comer alimentos sólidos que ya consumía, o simplemente reduce la cantidad de los mismos. "No come nada" es lo que más se escuchará.

Pero la teta la siguen tomando, y hasta parece que más que antes.

¿Por qué pasa esto?

Porque los bebés venían creciendo a un ritmo súper acelerado, y llegado el año comienzan a bajar esa velocidad... ¡Por suerte! Imagínense que siguiera como antes, a los dos año pesaría veinte kilos 😂

Es por esto que tienden a mostrar pocas ganas de comer otras cosas. En cambio, con la teta siguen encontrando grandes cantidades de nutrientes, calman su sed y además satisfacen sus necesidades de contacto, amor y apego.

Entonces, suele aparecer la recomendación de destetar para que coma más. Cuando en realidad lo único que lograríamos sería que se reduzca la cantidad de alimento diario que ingiere.

Si recomendamos la libre demanda porque creemos que el bebé es quien sabe cuánto y cada cuánto comer, en este caso siguiendo la misma línea, confiemos en que alrededor de los 15 meses los bebés vueven a aumentar sus necesidad de comida y a mostrar interés por la comida sólida y aumentan su ingesta.


  • A los dos años: Los niños/as suelen pedir modo "recién nacido/a" y es sumamente agotador para la mujer, porque ademas socialmente "ya es grande". Toman a cada rato, y ya tienen hace tiempo la habilidad de subir o bajar remeras en cualquier momento y lugar.

¿Por qué pasa esto?

Se supone que tiene que ver con cuestiones de desarrollo y evolutivas en otras áreas, como por ejemplo su autonomía y cierta afirmación de ellos como sujetos separados de la mamá y por ende, con decisión propia.

Esto podría tener como contracara una gran sensación de pérdida e inseguridad, que podrían saciar buscando calma en el pecho materno.

¿Qué se puede hacer?

Hablar. Hablar mucho y consensuar. Establecer límites claros para que la situación no sea de molestia e incomodidad.

Algunas de las cosas que suelen funcionar son:

Pedir que no baje o suba la remera, porque el cuerpo de cada uno es de cada uno.

Limitar las tomas a ciertos momentos en el día.

Pedir ayuda al entorno.

Hablar, hablar y hablar. Si, de nuevo.

Como dice nuestra psico, #hablarcura. Poner en palabras todo lo que nos está pasando nos tranquiliza y nos libera de la culpa de sentir que no queremos o que no podemos.


Si se pasa esta última crisis, luego de un tiempo las cosas se acomodan. Aunque suele coincidir con el destete de muchas díadas, otras continúan mucho tiempo más.

Como siempre decimos, depende de cada familia.