Deseo vs. Instinto Materno

12.03.2018

 Hoy quisiera hablarles de un tema bastante controversial dentro de la psicología misma, pero que me parece interesante para pensar y reflexionar, ya que atañe a cuestiones que muchas veces damos por sentado.

Seguro habrán escuchado hablar del "instinto materno" y de cómo éste supuestamente interviene para que no abandonemos a nuestros hijos, los cuidemos, los alimentemos, los amemos.
Desde muchas ramas de la psicología se sostiene (y yo adhiero) que el instinto, en tanto tal, está perdido para los seres humanos. ¿Por qué decimos esto?

Entendemos por instinto a una conducta compartida por los seres de una misma especie donde, a determinado estímulo, se responde siempre de la misma manera. Por ejemplo, si un perro está cerca de una hembra en celo querrá copular. El perro no piensa si tiene ganas o no, si le duele la cabeza, si prefería hacerlo otro día en que esté más descansado, si esa hembra le gusta pero está confundido... Eso es el instinto: ante un determinado estímulo, se desencadena la misma respuesta, y esa respuesta no se cuestiona.

Les parece que las personas actuamos de la misma manera?

Ante un determinado estímulo, los seres humanos tenemos infinitas maneras de responder. Y nuestras respuestas son siempre un complejo combo de factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales.

En cuanto a la maternidad, no podemos decir que TODAS las mujeres tienen un instinto materno porque, sencillamente, no funciona así. Si así fuera, no podríamos explicar por qué hay mujeres que no quieren ser madres, o mujeres que abandonan a sus hijos por ejemplo.

Muchas mujeres lo que sí tienen es el DESEO de ser madres. Del deseo podríamos hablar por horas y aun así no alcanzaríamos a decirlo todo, pero, muy básicamente, es aquello que nos impulsa y que no debe confundirse con una necesidad ni un mandato social o familiar.

Ojalá que todas las personas que maternan lo hagan movidas por el deseo y no por una imposición, o por obedecer a lo que la sociedad espera. Hacerse cargo de otro ser no es tarea sencilla, lo único que permitirá que llevemos a cabo esa tarea con amor y respeto es un deseo decidido de estar allí para ese otro que tanto nos necesita.