Lactancia como deseo, no como mandato

04.05.2018

"La teta me mata" me dijo una amiga una vez, mientras hablábamos de su hija de 21 meses y su destete en proceso, con mil idas y venidas en el camino.

¿Cómo compatibilizar las incontables recomendaciones que hay hoy en día con respecto a los beneficios de la lactancia extendida y los sentimientos encontrados de muchas mujeres madres que ya están cansadas y no pueden -o no quieren- sostener más ese tipo de alimentación?

Como mamá con una lactancia de casi 24 meses a cuestas, y con mi formación en puericultura podría pasar horas hablando de lo bueno que es amamantar como lo sugiere la OMS (hasta los dos años como mínimo), pero eso no es lo fundamental.
Ni mis creencias personales, ni mi experiencia como mamá, ni las recomendaciones de organizaciones de salud. Nada de todo eso es lo central cuando nos enfrentamos a cada caso en particular. Cada díada mamá-bebé es única, singular.
Es el vínculo de ESA mamá con ESE bebé, en ESE momento de SUS vidas, con SUS circunstancias personales, con SUS emociones y SUS deseos. Entonces, si bien está buenísimo compartir información que desmitifique burradas acerca de la lactancia, también está buenísimo poder contextualizar esa misma información al momento de brindar una respuesta, ya sea como amiga o como profesional de la salud. Podemos acompañar y ayudar a esa mamá a encontrar una salida que se adecue bien a sus necesidades y las de su bebé. Quizás con escucharla y permitir que se desahogue es suficiente, y puede volver al ruedo de la teta renovada. O quizás no, y ese deseo de destete se convierta finalmente en una decisión.

No olvidemos que estamos hablando con mujeres que se encuentran atravesadas por infinidad de emociones, muchas veces contradictorias entre sí, que están tratando de hacer lo mejor posible para ellas y sus bebés.
Y muchas veces hacer lo mejor posible es destetar antes de lo que muchos (me incluyo) recomendamos en reglas generales.

La lactancia es un diálogo, una comunicación física y emocional diaria entre una mamá y su hijo o hija. Y como tal, no podría darse de una manera sana y fluída si uno de los dos protagonistas no estuviera dispuesto a hacerlo. Por la razón que fuera. No estamos acá para juzgar qué motivo es más o menos importante para que una mujer sienta deseos de destetar. No somos quiénes para decir si tal razón tiene más peso que tal otra. Por favor, evitemos colocarnos en lugares de juezas cuando hablamos de las decisiones y del deseo de otras mujeres madres.

Hay un escrito de la poeta Alejandra Pizarnik que me encanta, se aplica a muchas situaciones de la vida, y tiene también validez en este tema:

"-¿Qué le pasa? - preguntó la niña a la muerte.
-Todo es imaginación - replicó la muerte -, en realidad no tiene la menor tristeza.
-Pero sufre igual, entonces no hay ninguna diferencia - dijo la niña."

La niña nos enseña con claridad y simpleza (al igual que todos los niños) que si alguien siente angustia, tristeza o desazón, ese sentimiento es válido y verdadero.
No importa cómo lo veamos desde afuera.

En cuanto a la lactancia, no hay nada más importante para un hijo o hija que una mamá feliz y disponible tanto física como emocionalmente, en la medida en que a ella le resulte mejor. Y para que esto suceda, es imprescindible que validemos sus emociones y sus deseos, que le demos lugar a aquello que siente y que la acompañemos para que tome las decisiones que ella considere mejores para la situación que está atravesando. Porque al final de cuentas, la verdad siempre está dentro nuestro, sólo que a veces necesitamos alguien que nos ayude a encontrarla.

Y si a veces "la teta te mata", buscá ayuda, buscá ser escuchada y buscá contención. No sientas culpa ni creas que tus sentimientos son algo de mala madre.
No te juzgues, no te calles.

Una de las mejores cosas que le podemos dejar como enseñanza a nuestros hijos e hijas es la importancia de conectar con nuestros deseos y emociones para hacer con ellos lo mejor que podamos.

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