Los bebés y las palabras

26.03.2018

¿Por qué hablarles a los bebés?

Contrariamente a lo que se creía, hoy en día sabemos que los bebés pueden ver y pueden oír desde el primer día. No sólo eso, sino que también distinguen distintas voces y reconocen la voz de su madre entre todas las demás. Es que desde el 6to mes de gestación, los sistemas olfativo, gustativo, auditivo y visual ya funcionan. Es por eso que un recién nacido se calma ante la voz de su madre (y otros significativos): porque la ha estado oyendo desde antes de nacer.

Muchos investigadores van más allá, y afirman que el bebé no sólo es sensible a la palabra y a su lengua natal, si no también al afecto contenido en aquello que se les dice. Es decir, que no se trata sólo de hablarles, sino también de considerar qué es lo que les estamos diciendo.

Hay psicoanalistas que trabajan con recién nacidos a término y prematuros, y lo hacen a través del contacto físico y la palabra. Les hablan a los bebés. Han comprobado que para esos niños y niñas no da lo mismo quién les hable, y qué es lo que se les diga. Su trabajo es poner en palabras el sufrimiento de los bebés hospitalizados y la angustia de los padres. Por más que inicialmente nos parezca contradictorio, tenemos que entender que los recién nacidos tienen una historia: es la historia que los precede, la de sus padres, la de los padres de sus padres, la de por qué llegaron a este mundo. Esta historia es la que nos constituye a todos como sujetos. Y de ella hay que poder hablar.

Hay opiniones divididas en cuanto a si los bebés comprenden o no el SENTIDO de lo que les decimos. Entiendo que eso no es lo central. Lo importante es que si los bebés son sensibles al afecto que nuestras palabras vehiculizan para ellos, entonces es necesario hablarles desde nuestra verdad, desde lo que sentimos y lo que estamos experimentando, sin mentiras ni intentos de edulcoramiento de la realidad. Lo mismo cuenta para los niños a medida que crecen: hablemos con ellos, nuestra palabra los calma en tanto sea una palabra que no engañe.

Les dejo una cita de Catherine Mathelin, psicoanalista que trabaja con bebés prematuros:

"No consideramos esencial la cuestión de saber si el bebé comprende o no el sentido de las palabras. Lo rodeamos, lo tocamos, le hablamos, y él nos toca. El niño se construye en este intercambio".