Los nuevos mandatos y la culpa materna

30.01.2019

PH: Trina Cary
PH: Trina Cary

  • Tenés que darle la teta hasta los dos años como mínimo, y que se destete solo/a. Si no, lo/a estás forzando.
  • Tenés que hacer colecho hasta que tu hijo/a se vaya por su cuenta a su cuarto. Si no, le generarás angustia para toda la vida.
  • Tenés que portearlo desde el primer minuto, nada de cochecito.
  • Solo movimiento libre, porque si no, interferís en el normal desarrollo de tu bebé.
  • Le tenés que preparar vos todas sus comidas, nada de procesados, y todas sus frutas y verduras deben ser orgánicas.

Y así podríamos seguir infinitamente.

Si bien nosotras coincidimos con cada una de esas recomendaciones, y luego de mucho estudiar, informarnos y formarnos, las consideramos válidas... jamás le recomendaríamos a una mujer-madre que las siga al pie de la letra, sin tener en cuenta primero todo su contexto.

¿A qué nos referimos con esto?

Que poco importan los beneficios de la lactancia materna exclusiva cuando nos contacta una mamá angustiada porque ya no disfruta más dar el pecho.
Que poco importa cómo dormíamos en la época de las cavernas, cuando hay una mamá que no descansa bien porque duerme con sus dos hijos en la cama y su pareja en el living.
Que es indistinto si utilizás coche o fular, lo que importa es que estén felices y cómodos al momento de salir a enfrentar el mundo exterior.
Que nada define el futuro de tu hijo/a más que el vínculo que tenga con vos, con su entorno y con su espacio diario. Y que así como hay bebés que disfrutan mucho estar en el piso, hay otros que solo lo hacen si estás a su lado, y que cuando una mamá nos cuenta que mientras cocina prefiere dejarlo en el cochecito porque ahí se entretiene mirando a su mamá un rato, también está bien.

Reiteramos: somos partidarias de la crianza con apego, de la lactancia materna como mejor fuente de nutrientes para todos los bebés del mundo, del colecho como forma de dormir que resuelve problemas en la mayoría de las familias, de los beneficios del contacto permanente que brinda el porteo, de la alimentación saludable, y del movimiento libre como la mejor no-intervención que puede hacerse con un bebé.


Conocemos las necesidades reales de los bebés, y sabemos de la importancia de la exterogestación.


Pero también, y ante todo, respetamos el deseo materno y las particularidades de la familia que alberga a ese bebé, para que se encuentre la armonía que funcione para todos/as.

Porque somos mamíferos, pero somos mucho más que eso: estamos inmersos en una cultura, tenemos trabajos, ocupaciones, deseos, creencias, y lo que hoy nos funciona quizás mañana no.
Es nuestro motor el generar ambientes aptos para el desarrollo emocional, psíquico y físico de cada bebé. Pero en su familia. 

Con sus historias y posibilidades. Corriendonos de los viejos pero también de los nuevos mandatos.

Aferrándonos al amor y la información.